Terapia
A través de la imaginación,
el cuerpo y la historia
Un proceso para
percibir y transformar patrones
que se expresan como
ansiedad, autocrítica y vacío,
o dificultades en las relaciones
Una forma de mirar
El camino terapéutico es un encuentro continuo con uno mismo. A veces es un paseo ligero, otras, una ardua travesía por sombras y pantanos – aunque con compañía
A lo largo del recorrido emergen tesoros y monstruos, lágrimas y sonrisas. Con cada paso, el Yo puede desprenderse de la ilusión de su soberanía y reconocer la multiplicidad de la vida que habita en él. Deja atrás, así, su aislamiento para habitar las islas y los océanos de la psique.
Alejarse de este camino, de uno mismo, es enfermar. Es vivir, sin darse cuenta, como si fuera otro, bajo el peso de leyes ajenas y contradictorias.
En el trabajo de diferenciar e integrar, la amplitud de lo que somos cobra estructura, el río estancado vuelve a fluir, y el niño que fuimos, todavía vivo en nosotros, encuentra un espacio para contar sus miedos y sus sueños.



